27 de noviembre de 2008

26-N en Bombay


Bombay, la capital financiera de India, ha sido el escenario elegido por Al Qaeda para dar una nueva muestra de fuerza y para horrorizar al mundo. A esta hora, según escucho en la radio, un buen número de terroristas siguen en varios hoteles de la ciudad, donde han tomado rehenes. La elección de los objetivos, como siempre, no es gratuita. Los terroristas han elegido lugares poblados por turistas occidentales, que representan la esencia de lo que ellos odian: la pútrida civilización con sus valores como la democracia, la igualdad entre sexos, la libertad.
La cadena de atentados, que a esta hora ha costado ya un centenar de vidas, llega después de dos graves amenazas. Una, la recogida por el FBI, que avisaba del alto riesgo de un atentado en suelo norteamericano. Y otra, procedente de Bélgica, en la que se amenazaba a ese país si continuaba con su presencia en Afganistán. Sin embargo, Al Qaeda ha decidido golpear en el corazón turístico y financiero de un fiel aliado de Estados Unidos, India, y de un país fronterizo con la nación que alberga el mayor número de nidos de serpientes islamistas fundamentalistas, Pakistán. La nueva estrategia exterior norteamerica de Barack Obama parece que apunta directamente hacia allí. Y no parece que vaya a errar el tiro.