30 de abril de 2010

Mahoma doblega a South Park


Una de las series más brillantes e irreverentes de la televisión norteamericana, South Park, ha reemplazado con pitidos todas las menciones a Mahoma y ha cubierto de negro las imágenes en las que salía el profeta en su último capítulo. Quiero pensar que la burda autocensura de la cadena Comedy Central lleva implícita una protesta contra las amenazas vertidas por un grupo de fanáticos musulmanes tras la emisión de un capítulo anterior, en el que se podía ver al profeta Mahoma disfrzado de oso de peluche.
Un grupo denominado Revolution Muslim amenazó explícitamente a los creadores de la serie, que lleva trece años en antena: "Debemos advertir a Matt y Trey (creadores de South Park) que lo que hacen es estúpido y que probablemente terminen como Theo Van Gogh por difundir ese programa". También facilitaron la dirección de las oficinas donde trabajan los autores de la serie, por si alguno de sus acólitos quería darles el mismo castigo recibido por el cineasta holandés, asesinado por un fanático marroquí.
South Park se ha burlado en estos trece años de mandatarios mundiales –sobre todo, de los norteamericanos–, de Jesús, de Lucifer, de los cienciólogos... Hasta Buda ha aparecido esnifando cocaína. Hasta que han topado con Mahoma y sus intolerantes seguidores.
Estoy harto de las equidistancias, de que las lupas siempre apunten hacia los mismos lugares, de que me hablen de respeto a los demás, cuando son los demás los que no respetan mi democracia, mi separación de poderes, mi laicismo, mi lucha por la igualdad entre hombre y mujer y mi libertad de expresión. Y estoy harto del cobarde silencio cómplice de todos aquellos que en mi país salen a la calle para defender a los sátrapas de América del Sur o para denunciar todos los crímenes cometidos por EEUU, Israel y el Reino Unido y esconden la cabeza cuando un dibujante danés tiene que huir de su ciudad y vivir protegido por las amenazas de unos nihilistas. O cuando un cineasta muere asesinado por un fanático. Claro que, según los equidistantes, Teo Van Gogh se lo había buscado.
Menos mal que siempre nos quedará el ingenio de un genio, Matt Groening, que homenajeó con la imagen que ilustra este post a sus compañeros de South Park.