23 de diciembre de 2008

El derecho y la sociedad


El Consejo General del Poder Judicial ha decidido sancionar al juez Rafael Tirado con 1.500 euros de multa por "una falta grave de desatención" A estas alturas, todo el mundo sabe que la desatención consistió en tardar más de dos años en ejecutar la sentencia que condenaba a Santiago del Valle, el asesino de la niña Mari Luz Cortés. Santiago del Valle fue condenado en 2002 por abusar de su hija a una pena de dos años y nueve meses de cárcel, pena que la Audiencia Provincial de Sevilla confirmó al año siguiente. La confirmación de la sentencia no llegó al juzgado de Tirado hasta diciembre de 2005, con más de dos años de retraso. Y en enero de 2006 el juez declaró firme la sentencia y ordenó que se ejecutara. El 13 de enero de 2008, cuando Santiago del Valle asesinó a Mari Luz, el pederasta llevaba más de dos años eludiendo la cárcel porque el juzgado de Tirado fue incapaz de localizarlo en los primeros meses de 2006 y no había emitido una orden de busca y captura contra el condenado.
No dudo que el CGPJ ha actuado ajustándose a derecho, porque hay que recordar que a Tiradono se le juzgaba por las consecuencias que tuvo su desatención –la muerte de la niña–, sino que ha sido sometido a un expediente disciplinario. Lo que ocurre es que, como en tantas otras ocasiones, el derecho va por un lado y la sociedad por otro muy distinto. A mí ya me chirría que un tipo que ha sido condenado por abusar sistemáticamente de su propia hija tenga un castigo que no llegue a tres años de prisión. El derecho por un lado y yo, en este caso, por otro. Evidentemente, Tirado ha sido multado porque su desatención provocó la muerte de una pequeña, pero imagino que los juzgados están plagados de desatenciones similares. No me sirven las justificaciones de siempre: exceso de trabajo, falta de medios... ¿Han visitado todos los funcionarios y jueces que braman ante cualquier sanción las urgencias de un hospital de una gran ciudad? Eso sí que es saturación y, que se sepa, no mueren pacientes a diario por faltas graves de desatención.
La familia de la pequeña ya ha mostrado su protesta por la decisión del CGPJ. Normal. Ellos sí que tienen todo el derecho del mundo a bramar y a ir por un lado diametralmente opuesto al del derecho. Y el resto, creo que también, aún aceptando que los señores y señoras del CGPJ han emitido un fallo ajustado a derecho, como tanto gustan decir. A derecho, sí, pero poco se ajusta a la percepción de una sociedad a la que le da la impresión de que los jueces están investidos de una inmunidad un tanto sospechosa.

1 comentario:

R. Montañés dijo...

Apreciado Sr. Marlasca:
Ante todo felicidades por su blog, así como por sus colaboraciones con Julia Otero, que suelo seguir semanalmente.
En dicho programa hablaron ustedes de unas cifras sobre un número ridículo de sanciones aplicadas a los jueces en un periodo de tiempo. ¿Podría usted repetir esas cifras?
Muchas gracias de antemano