18 de febrero de 2009

Una profunda tristeza


Contemplo atónito el tratamiento informativo que se está dando al asesinato de Marta del Castillo. Asisto con perplejidad, como si fuera una persona ajena a este mundo y a esta profesión, al espectáculo que dan las televisiones a diario. Mi capacidad de sorpresa aún no se ha agotado. Pero no por la repugnante exhibición de morbo o por el paseo mediático de esa niña llamada Rocío, novia del autor del crimen. Eso ha pasado siempre. Yo mismo trabajé hace muchos años en un programa vomitivo, en la época dorada de los realitys, aunque en mi descargo debo decir que no duré ni tres meses allí. Las televisiones, como muy bien dice hoy en su columna de El País Enric González, hace mucho que dejaron de hacer periodismo y se dedican al entretenimiento puro y duro, un campo en el que no hay reglas ni límites.
Pero la tristeza que me inunda estos días tiene otro motivo. Simplemente, he confirmado que el periodismo se ha terminado como tal. Que los reporteros de sucesos han muerto –quedan supervivientes tan brillantes como Mayka Navarro– y que, además, a nadie le interesa este óbito. Cuando ya ha pasado casi una semana desde la detención del asesino de Marta del Castillo, nadie se ha hecho con las declaraciones de ninguno de los detenidos, ni nadie ha publicado por qué confesó tras ser interrogado tres veces por la policía... Eso es lo que los reporteros de sucesos buscamos, eso es lo que siempre hemos perseguido, eso es lo que nos interesa. Al menos era lo que me interesaba a mí y a quienes me enseñaron este trabajo. Ellos también han muerto. Como yo.

2 comentarios:

John Trombón dijo...

Buf. Qué triste. Me dejas sin palabras… bueno, casi. Se me ocurren dos: panta rei

Este verano leí en lavanguardia.es una entrevista con Ben Hammersley, un periodista multimedia que ha trabajado para la BBC, The Times y The Guardian, firmada por Marta Cuatrecasas. Me apunté una cosa que dijo…

- Con el auge de los blogs, ¿cuál es la diferencia entre el simple internauta de un periodista profesional?
Ninguna.

- Entonces, ¿todo el mundo puede ser periodista?
Sí, claro, como todo el mundo puede ser fotógrafo, cantante, actriz. Sólo los buenos cobran por ello.

Aún sigo dándole vueltas…

Antonio dijo...

Coincido una vez más contigo. Pero, al menos, quedan periodistas dignos. Los que se dedican al morbo no son periodistas, busquemosles otro nombre, pero que no empañen la profesión.
Un saludo de un "periodista frustrado. Sigue en la brecha.