6 de enero de 2009

Sobrevivir no es desproporcionado


"Sobrevivir no es desproporcionado", escribe hoy en El País el filósofo francés André Glucksmann en este artículo. Es el análisis más preciso de todo lo que he leído –y he leído casi todo, porque he estado de vacaciones hasta ayer mismo– acerca de la intervención del ejército israelí en Gaza. Supongo que, como lo que hoy también publica en el mismo diario Antonio Elorza, pasará casi inadvertido ante tanta imagen terrible de los niños muertos en los bombardeos israelíes o ante tanto titular como el de hoy en El Mundo, que denuncia (??) que los comandos de élite israelíes "atan a los varones, les tapan los ojos y les quitan la ropa". ¿Me puede decir el enviado especial de El Mundo cómo tienen que actuar los soldados israelíes cuando entran en un campo de refugiados en el que no saben quién puede ser un militante de Hamas armado hasta los dientes? ¿Deben pedirle el carné de guerrillero?.
Bien está que la comunidad internacional trate de parar la nueva guerra en el avispero de Gaza, pero hay que hablar claro. Elorza lo plantea hoy con un supuesto de política ficción que abre los ojos de cualquiera: imaginemos que Marruecos tiene la legítima reivindicación de anexionarse Ceuta y Melilla y que para ello decide comenzar a bombardear a diario ciudades españolas al otro lado del Estrecho. ¿Debería España aguantar día a día esos bombardeos? ¿No debería emplear su clara superioridad militar para aplastar los ataques marroquíes?
Se olvida en este nuevo conflicto que fue Hamas quien rompió el pasado 19 de diciembre la tregua. Se olvida que los vecinos del sur de Israel soportaban a diario el lanzamiento de cohetes que eran ignorados por la prensa española. Se olvida que Hamas tiene la manifiesta intención de exterminar de la faz de la tierra al estado de Israel. Se olvida que el propio Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, culpó a Hamas de los sufrimientos que traería al pueblo de Gaza la ruptura de la tregua. Se olvida que Israel retiró, en una dolorosa decisión con un altísimo coste político, a sus colonos de la franja de Gaza hace ya muchos años. Son muchos olvidos para presentar a Israel como el Gran Satán y a "los palestinos" como las víctimas. A mí no me cabe ninguna duda de que la población civil palestina es la gran perjudicada en este conflicto, pero cuando Hamas decidió activar el estado de guerra con un enemigo tan superior como Israel sabía a lo que se atenía. Para Israel es una cuestión de supervivencia. No olvidemos que lleva más de 60 años sobreviviendo rodeada de países que quieren su eliminación.

2 comentarios:

John Trombón dijo...

Tu mirada es radicalmente occidental. Tu forma de pensar legitima mi idea de que Israel somos todos. EEUU, la UE, etc… Todo Occidente. Y me aterra nuestra incapacidad para comprender a los musulmanes. La respuesta no debería ser machacar al extraño, encima manifiestamente débil. Así estamos haciendo el juego a los terroristas.

Si nuestro supuesto laicismo fuera tan virtuoso como su supuesta religiosidad, las cosas serían diferentes…

Dios esta con ellos. Y con nosotros, pues no. En el caso de Israel y Palestina creo que la cuestión religiosa está fuera de escenario. En fin…

…que me pongo hippie !!!
Un saludooooo

Antonio dijo...

Perfectamente explicado. De acuerdo al 100%.
Siga con el blog. Es muy bueno.
Un saludo.