20 de mayo de 2008

Las FARC se desmoronan


La historia pondrá en su sitio a Álvaro Uribe como lo que es, el mejor presidente de la historia reciente de Colombia. Y en su haber estará, sin duda alguna, el haber puesto a la narcoguerrilla de las FARC entre las cuerdas, el haber llevado a esta banda de pistoleros al peor momento de su existencia. Revelador en este sentido el reportaje que firma hoy en El País Maite Rico –qué pedazo de reportera–. Según cuenta, 600 de los 1.700 componentes de las FARC que están en cárceles colombianas han anunciado su desmovilización, es decir, han dado el portazo a los jefes narcoterroristas y han anunciado su abandono de las armas.
La entrega de Karina, la jefa del Frente 47 de las FARC, también es especialmente significativa. Era uno de los pesos pesados de los terroristas colombianos, pero no hay que olvidar que se ha rendido sólo tras verse acosada por el Ejército y después de que las fuerzas armadas colombianas hayan acabado en pocas semanas con la vida de dos de los jefes más importantes de las FARC. Y ahí está el merito de Uribe. Está siendo halcón con aquellos que no se avienen a razones, empleando mano dura y fuerza letal contra los terroristas que han puesto en jaque a su país durante más de veinte años. Pero, a la vez, es paloma con los que deciden renunciar a las armas, dándoles una salida para reisnertarse en la sociedad.
Pero para asentar el golpe letal a las FARC es imprescindible que el vecino venezolano deje de darles el aliento que les falta en suelo colombiano. Los informes de Interpol sobre los papeles de las FARC no dejan dudas sobre el apoyo y la financiación de Chávez a los terroristas. Ahora debe mover ficha la comunidad internacional para impedir la complacencia de los bolivarianos con sus facinerosos vecinos.