25 de marzo de 2008

Qué pereza volver de vacaciones...


Regreso tras unas cortas vacaciones en el Pirineo de Huesca. Vuelvo y ayer me encuentro en el quiosco una portada de El Mundo con una entrevista a Rosa, la viuda de Jamal Ahmidan. Qué cansancio. Las declaraciones de la testigo protegido R-22, que ni mucho menos, pese a los que nos quiere hacer creer Antonio Rubio, autor de la entrevista, fue testigo clave del proceso, no aportan absolutamente nada. El Mundo vuelve a hacer lo que ya hizo con Cartagena, Suárez Trashorras, Zouhier, Lavandera...; destaca las declaraciones o las lagunas que le cuadran con sus teorías y deja de lado las que no cuadran. Una vez más. Pero algo ha cambiado. Ya, al menos, parece que se acepta que Jamal Ahmidan tuvo alguna participación en los atentados del 11-M y que murió en Leganés. Ya hemos avanzado algo. La viuda de Jamal, que ha estado protegida celosamente por su madre y por algunos policías que han cuidado de ella, muestra su sorpresa por el estado del cuerpo del terrorista, haciendo sembrar la duda sobre si accionó o no los explosivos que llevaba adosados en su cuerpo. No, Jamal no tenía explosivos.l Fueron Abdennabi Kounjaa y Allekema Lamari los que accionaron las cargas que llevaban pegadas a sus cuerpos. Eso está en el sumario, pero, naturalmemte, no interesaba decirlo. Qué pereza da volver de vacaciones. Parece que el tiempo se ha detenido.