1 de febrero de 2008

Violencia contra la mujer, violencia contra los bebés


Acaba una mala semana. Un hombre de 67 años acabó con la vida de su mujer en Cangas (Pontevedra), sumando así la séptima víctima de la llamada –a mí no me gusta el término– violencia de género. No parece que los rimbombantes planes integrales sirvan para mucho contra este cáncer. Soy de la opinión de que la educación hace mucho más que un endurecimiento de las penas. El que tiene la idea de asesinar a su mujer o a su novia no se va a parar a mirar el Código Penal. Y educación es lo que hace falta también para que no se repitan sucesos como el de Santa Fe (Granada). Allí, un empleado de limpieza encontró el cadáver de una niña recién nacida. Su madre o sus padres la arrojaron presumiblemente con vida a la basura. El bebé murió de frío. Ese mismo día, en el centro de Almería, un hombre vio una pequeña mano que sobresalía de una bolsa colocada entre dos contenedores. Era otra recién nacida que habían tirado. Sin la intervención del hombre que la vio, también habría muerto. Un par de días antes, en Murcia, otra madre abandonó a su recién nacido, pero esta vez en la puerta de un colegio mayor. Seguro que detrás de ambos casos se esconden terribles historias. Pero los últimos responsables de esas historias son esos bebés. Educación también para prevenir también esa violencia ¿materna?